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jueves, 4 de julio de 2013

AMIGOS DE COCINA PARADISO: CARBA Y ANA


Hola frescos!! Hoy estamos más contentos que nunca gracias a nuestros amigos Carba y Ana. Una amistad que surge del ciberespacio y el cariño por el personaje de Indiana Jones, y que bien le viene a la historia que nos traen hoy. Porque la amistad a veces se encuentra también "Cuando menos te lo esperas".
Ellos hacen la primera colaboración de "Amigos de Cocina Paradiso", una sección en la que todos podéis participar, si habéis visitado un sitio especial y os ha hecho acordaros de nosotros, contádnoslo y lo publicaremos. Aquí tenéis un bonito ejemplo.
 
LE GRAND COLBERT: CUANDO MENOS TE LO ESPERAS

 
Hay cosas que pasan cuando menos te lo esperas.

 Tenemos por costumbre perdernos por las ciudades que visitamos. A veces literalmente. Es la mejor forma de empaparse de un lugar y, en ocasiones, te depara encuentros inesperados. En esas estábamos, callejeando por París, a pocas manzanas del Louvre, cuando tropezamos por casualidad con un restaurante de pinta elegantona que se ganó nuestra atención. Le Grand Colbert, se llamaba. El caso es que nos sonaba de algo, pero no éramos capaces de ubicarlo en nuestros recuerdos. La duda, no obstante, fue breve. Un rápido vistazo a un póster en la entrada del establecimiento nos hizo refrescar nuestra memoria: “Something´s Gotta Give”. ¡Por supuesto!

 


 

Le Grand Colbert es el restaurante donde transcurre la (es)cena final de la película “Cuando menos te lo esperas”, una comedia romántica protagonizada por Jack Nicholson, Diane Keaton y el soso de Keanu Reeves. No entraba en nuestros planes, pero decidimos, claro, que teníamos que cenar allí.


 

Y allí fuimos, a la noche siguiente. Llegamos sobre las nueve y cuarto y, a pesar de que era un martes, estuvimos en un tris de tener que desistir de nuestra idea al no haber reservado mesa con antelación. Sin embargo, el camarero se las ingenió para agenciarnos una mesa para dos en un rinconcito muy acogedor. Como curiosidad, comentaros que Diane Keaton y compañía ocupaban en la película la mesa situada justo detrás de nosotros, en el lugar donde se sienta la chica rubia de coleta que está a nuestra espalda en la foto inferior.

Aquí la pareja de frescos posando, se les nota en la cara que están sufriendo. SON TAN MONOS!!
 A raíz de su aparición cinematográfica, Le Grand Colbert se llenó de turistas, como era nuestro caso, pero se las ha arreglado para conservar un excelente nivel culinario: es una brasserie de verdad, y se nota. Toma su nombre de Jean Baptiste Colbert, intendente de Hacienda del rey Luis XIV, por estar situado en la que fuera su residencia. El local es elegante, espectacular, amplio, con una luz cálida, ambiente agradable y mucho encanto. Hay varios turnos y es uno de los pocos restaurantes donde es posible cenar tarde (en el sentido que damos los españoles a cenar tarde) en París.
 
El local tiene una pinta magnífica.


En cuanto al menú, para abrir boca pedimos una salade de tomates à l’ancienne et mozzarella au pistou, una ensalada de tomates de varias clases y colores (rojo, rojo oscuro, rosadito y verde) con mozzarella, con los tomates más sabrosos que hemos probado en muchos años. De segundo, ambos pedimos magret de canard au poivre avec pommes sautées, un exquisito magret de pato a la pimienta con patatas. Para beber, un vinito blanco rico rico (cuyo nombre no recordamos, snif) y agua. Y, para cerrar a lo grande, de postre pedimos un clásico: véritable cheese cake coulis de fruit rouge, una tarta de queso deliciosa, casera, con su base de galletita en su punto justo y coronada por fresas naturales.

Aquí Ana cual guruguru (ella ya me entiende), acechando a la tarta...

Todo ello aderezado con un camarero que hubiera sido la estrella en cualquier película de humor: simpático y servicial a partes iguales, a medias entre torpón y eficiente: un tropezón aquí; un tenedor al suelo por allá; opsss, el tapón de la botella de agua que vuela; una servilleta emulando a la alfombra de Aladino… pero sin perder esa elegancia francesa, ese aplomo profesional. Ni su sonrisa. Muy de comedia romántica, sí señor.

También hay que decir que pecamos de pardillos. Sólo la botella de agua nos costó siete euros… imaginaos nuestras caras cuando escuchamos pedir a los de la mesa de al lado una jarra de agua del grifo.

 
El resultado final: clavada parisina. Pero disfrutada a conciencia, eso sí. Y, total, tampoco creo que repitamos de aquí a, qué sé yo,… dos semanas por lo menos, jeje. Tirando por lo bajo.

Al final, tras una generosa sobremesa, callejeamos de nuevo, como en la peli, ya entrada la noche, y para rematar, un paseíto en la mejor compañía por la orilla del Sena.

 Y una historia de amor. La nuestra. Ésta, real. Sin pelis que valgan.

10 comentarios:

  1. Gracias, pareja. Un honor estrenar sección en vuestro blog.

    Por cierto, los pies de foto (que no son cosecha nuestra), antológicos, jajajajaja.

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    1. Nos alegra que os haya gustado el toque de las fotos jeje

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  2. Precioso, el texto que lo ha escrito mi solete y vuestros comentarios...una gozada en conjunto para recordar tan estupenda experiencia en "le grand colbert"...requetegracias majetes.

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    1. Requiere dejadas y gracias a vosotros por compartirlo en nuestro blog. Ha sido una ilusión grandísima.

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  3. Me gusta esta nueva sección...buena idea que la gente comparta sus experiencias cinefiloculinarias.

    Por cierto, pareja de protas, se ve que sufristeis mucho en París, como bien dice el pide de foto jeje.

    Ésa peli sí que la he visto y me reí mucho, aunque estoy de acuerdo en que Keanu Reeves está flojillo.

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  4. Sí, V, ¿a que se nos nota cara de haber sufrido "beaucoup"? Jejeje.

    Yo no soy mucho de comedias románticas, pero es cierto que "Cuando menos te lo esperas" se deja ver. A mí me gustó, la verdad.

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    1. Carba no te hagas el duro!! Si eres un romanticón!!

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    2. ¡Eh! Que yo soy muy duro. ¡Mucho! Tanto como Agustín Jiménez viendo "Los puentes de Madison" (http://www.youtube.com/watch?v=3WY7aZN7JMk). XDDD

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  5. Me encanta, me encanta, me encanta el local!

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  6. A nosotros también! Habrá que visitarlo cuando vayamos a París (sea cuando sea) . Gracias por participar anónimo!

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